INDICE LIBRO PRIMERO
ELAN VITAL: EL GEN TX
20100413
CAPITULO 1 parte 4
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Se levantaron de nuevo con leves heridas, sacudieron el polvo de la ropa y cuando sintieron de nuevo el suelo temblar volvieron a correr, esta vez hacia la puerta, para después atravesar los escombros, allí Charlotte tropezó con una varilla de la construcción cayendo secamente al suelo, Christopher se detuvo y cogió el brazo de su amiga colocándosela alrededor de su cuello, se levantaron los dos y siguieron corriendo, la criatura se estrelló escasos segundos por la puerta destrozándola y lanzando trozos de astillas y piedras por el aire. Subieron por las escaleras, al segundo piso, luego al tercero hasta llegar al cuarto, donde vieron que este no estaba terminado pues era visible el piso de abajo entre cada vigas, allí vieron a la criatura rondar cerca tratando de buscarlos.
-¿Qué haremos?-susurraba Charlotte mientras veía a la criatura meterse en un cuarto.
-No podemos dejarlo aquí, viste lo que ocasionó en la carretera-le tomó el hombro a su amiga-, no tenemos otra opción que tomar ventaja y ya cuando estemos lejos le llamaremos la atención, si nos sigue persiguiendo de cerca no acabaremos con tanta suerte, ¿De acuerdo?-ella seguía mirando a la criatura que salía y entraba a otro cuarto lentamente como un león asechando a su presa-Charlotte-volvió a repetir su nombre y ella volteo a verle a los ojos-¿me escuchaste?- ella asintió-, perfecto, ¿Ves ese edificio de allá?-señaló hacia delante donde estaba un edificio en construcción y claramente se podía ver el techo.
-¿Piensas ir hasta allá? Pero tendremos que cruzar esta tela de alambre...
-Así es, y con mucho cuidado, no hay que hacer ruido para no llamar la atención a esa criatura.
-¿Ese es tu mejor plan?- frunció el ceño.
-¿Volar?-avanzó sobre la viga de metal la cual se ladeó un poco debido a que no estaba bien colocado aún, dio unos cuantos pasos y se dio media vuelta-, vamos no tenemos tiempo.
Charlotte se deslizó por la estructura frágil, Christopher siguió caminando con mucho cuidado pues podía escucharse rechinar el metal, la criatura pasó por debajo de él y se metió a otro cuarto, Charlotte iba detrás pero con pasos muy lentos pues la viga estaba húmeda y aún caía poca lluvia.
Christopher alcanzo un lugar de metal sólido y se sostuvo de un castillo de asbesto miró atrás y Charlotte estaba todavía a la mitad de camino, su corazón latía mas rápido pues su amiga estaba a merced de la bestia.
Charlotte vio que él ya estaba del otro lado y agacho la cabeza, la criatura se alejó lentamente a otros cuartos, sentía que ya casi estaba segura del otro lado, levantó la vista y miro a los ojos de su amigo que apenas se distinguían en la oscuridad, vio la angustia de él y se sorprendió, dio otro paso adelante pero esta estaba mas húmeda que las demás partes y Charlotte perdió el equilibrio y cayo por un lado, alcanzó a sujetarse del borde, la criatura escuchó el ruido y salió del cuarto en donde estaba husmeando vio hacia arriba localizando a Charlotte quien asustada trataba torpemente de levantarse.
-¡Corre Charlotte!- gritó Christopher al ver lo que sucedía.
Charlotte se levantó y trató de apretar mas el paso pero volvió a caer cuando la criatura brincó hacia la viga destrozándola.
Charlotte trató de levantarse pero su calzado se resbalaba en la viga mojada, la criatura rugió fuertemente y corrió hacia la joven agitando la frágil estructura con fuerza, Christopher instintivamente brinco de nuevo hacia la viga y trató de correr lo mas fuerte que podía.
Se levantaron de nuevo con leves heridas, sacudieron el polvo de la ropa y cuando sintieron de nuevo el suelo temblar volvieron a correr, esta vez hacia la puerta, para después atravesar los escombros, allí Charlotte tropezó con una varilla de la construcción cayendo secamente al suelo, Christopher se detuvo y cogió el brazo de su amiga colocándosela alrededor de su cuello, se levantaron los dos y siguieron corriendo, la criatura se estrelló escasos segundos por la puerta destrozándola y lanzando trozos de astillas y piedras por el aire. Subieron por las escaleras, al segundo piso, luego al tercero hasta llegar al cuarto, donde vieron que este no estaba terminado pues era visible el piso de abajo entre cada vigas, allí vieron a la criatura rondar cerca tratando de buscarlos.
-¿Qué haremos?-susurraba Charlotte mientras veía a la criatura meterse en un cuarto.
-No podemos dejarlo aquí, viste lo que ocasionó en la carretera-le tomó el hombro a su amiga-, no tenemos otra opción que tomar ventaja y ya cuando estemos lejos le llamaremos la atención, si nos sigue persiguiendo de cerca no acabaremos con tanta suerte, ¿De acuerdo?-ella seguía mirando a la criatura que salía y entraba a otro cuarto lentamente como un león asechando a su presa-Charlotte-volvió a repetir su nombre y ella volteo a verle a los ojos-¿me escuchaste?- ella asintió-, perfecto, ¿Ves ese edificio de allá?-señaló hacia delante donde estaba un edificio en construcción y claramente se podía ver el techo.
-¿Piensas ir hasta allá? Pero tendremos que cruzar esta tela de alambre...
-Así es, y con mucho cuidado, no hay que hacer ruido para no llamar la atención a esa criatura.
-¿Ese es tu mejor plan?- frunció el ceño.
-¿Volar?-avanzó sobre la viga de metal la cual se ladeó un poco debido a que no estaba bien colocado aún, dio unos cuantos pasos y se dio media vuelta-, vamos no tenemos tiempo.
Charlotte se deslizó por la estructura frágil, Christopher siguió caminando con mucho cuidado pues podía escucharse rechinar el metal, la criatura pasó por debajo de él y se metió a otro cuarto, Charlotte iba detrás pero con pasos muy lentos pues la viga estaba húmeda y aún caía poca lluvia.
Christopher alcanzo un lugar de metal sólido y se sostuvo de un castillo de asbesto miró atrás y Charlotte estaba todavía a la mitad de camino, su corazón latía mas rápido pues su amiga estaba a merced de la bestia.
Charlotte vio que él ya estaba del otro lado y agacho la cabeza, la criatura se alejó lentamente a otros cuartos, sentía que ya casi estaba segura del otro lado, levantó la vista y miro a los ojos de su amigo que apenas se distinguían en la oscuridad, vio la angustia de él y se sorprendió, dio otro paso adelante pero esta estaba mas húmeda que las demás partes y Charlotte perdió el equilibrio y cayo por un lado, alcanzó a sujetarse del borde, la criatura escuchó el ruido y salió del cuarto en donde estaba husmeando vio hacia arriba localizando a Charlotte quien asustada trataba torpemente de levantarse.
-¡Corre Charlotte!- gritó Christopher al ver lo que sucedía.
Charlotte se levantó y trató de apretar mas el paso pero volvió a caer cuando la criatura brincó hacia la viga destrozándola.
Charlotte trató de levantarse pero su calzado se resbalaba en la viga mojada, la criatura rugió fuertemente y corrió hacia la joven agitando la frágil estructura con fuerza, Christopher instintivamente brinco de nuevo hacia la viga y trató de correr lo mas fuerte que podía.
CAPITULO 1 parte 3
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Cerró la puerta con llave y colocó el paraguas a un lado de la puerta, se quitó el suéter húmedo y sacó de la bolsa de plástico un cartucho para impresión, enrolló la bolsa y la metió entre un buró y la pared, entró a la recamara y Alexandria leía un libro, se saludaron y Ricardo se sentó frente a la computadora, abrió la impresora, rompió el empaque del cartucho, quitó el viejo, colocó el nuevo y la cerró, prendió la computadora espero a que se cargara mientras golpeaba con la yema de los dedos el escritorio.
-Tenias razón- dijo Ricardo.
-¿Cómo?- se quitó las gafas para leer.
-Los de aquí junto estaban peleando. Es cosa de todos los días, gritos, rompe platos, azotes de puerta. Por lo que veo es una familia muy conflictiva- la computadora terminó de cargar y seleccionó el archivo a imprimir.
-No es una familia- aclaró Alexandria.
-¿Entonces?- dijo Ricardo mientras completaba todos los pasos en la computadora para imprimir todo el documento.
-No lo se, pero no creo que sea una familia.
-Pues en fin, mientras no te molesten a mi me tienen sin cuidado- la computadora empezó a imprimir.
-No me molestan, pero siempre veo salir a una linda muchacha cada vez que termina una discusión, me da lastima.
-También la vi, me dio lastima ¿Cómo se llama la muchacha?
-Creo que ,mmm, este, creo que Maria. Ah no, se llama Marión.
Ricardo giró la silla para platicar de frente a su amiga:
-Cuando salí me tope con ella, se veía muy triste y con desesperación de salirse de ese lugar.
-¿Qué le dará valor para volver a esa casa? Es una lastima que esa joven se este amargando la vida, es tan hermosa ¿Te diste cuenta?
-No le vi muy bien el rostro pero daba aires de bonita- miró la ventana y las gotas de lluvia se reventaban en la ventana-, creo que no se va a acabar esta lluvia pronto.
-Tendré varios fines de semana libres- dijo ella sin problema.
-¿Qué leías?
-Un libro de historia del desastre mundial.
-Qué interesante- dijo sarcásticamente.
-Tus impresiones van a tardar demasiado, acércate un poco.
Ricardo miró de reojo las impresiones y apenas llevaba 10 paginas impresas de sesenta y tantas, se levantó y se sentó de nuevo en el borde de la cama.
-¿Qué piensas hacer?- dijo Ricardo mientras con dos dedos jugaba con el brazo de ella.
Alexandria sonrió:-Que serio te ves, recuerdo cuando apenas llegamos a esta ciudad como llegaste triste por que terminaste con...
-¿Te diste cuenta? Yo siempre traté de disimularlo.
-Si, pero conseguiste trabajo y ahora ya tienes un aspecto mas maduro.
Alexandria le sonrió y este le devolvió la sonrisa.
-¿Cómo te sientes de tus piernas?- preguntó quitando las sabanas y mirando sus delgadas piernas.
-Ya desapareció las sensaciones de todo tipo, pero puedo doblarlas con ayuda sin dolor, inténtalo.
Ricardo tomó los pies de ella con las manos y le flexionó las rodillas hasta el pecho de ella.
-Ya veras que te recuperaras pronto, en serio que si.
-No me gusta hacerme falsas esperanzas.
-La esperanza mi querida amiga, es el recurso mas importante del hombre para seguir adelante- dijo mientras se inclinaba sobre las piernas dobladas de su amiga.
Agarró su cuello y le acomodo el cojín.
Cerró la puerta con llave y colocó el paraguas a un lado de la puerta, se quitó el suéter húmedo y sacó de la bolsa de plástico un cartucho para impresión, enrolló la bolsa y la metió entre un buró y la pared, entró a la recamara y Alexandria leía un libro, se saludaron y Ricardo se sentó frente a la computadora, abrió la impresora, rompió el empaque del cartucho, quitó el viejo, colocó el nuevo y la cerró, prendió la computadora espero a que se cargara mientras golpeaba con la yema de los dedos el escritorio.
-Tenias razón- dijo Ricardo.
-¿Cómo?- se quitó las gafas para leer.
-Los de aquí junto estaban peleando. Es cosa de todos los días, gritos, rompe platos, azotes de puerta. Por lo que veo es una familia muy conflictiva- la computadora terminó de cargar y seleccionó el archivo a imprimir.
-No es una familia- aclaró Alexandria.
-¿Entonces?- dijo Ricardo mientras completaba todos los pasos en la computadora para imprimir todo el documento.
-No lo se, pero no creo que sea una familia.
-Pues en fin, mientras no te molesten a mi me tienen sin cuidado- la computadora empezó a imprimir.
-No me molestan, pero siempre veo salir a una linda muchacha cada vez que termina una discusión, me da lastima.
-También la vi, me dio lastima ¿Cómo se llama la muchacha?
-Creo que ,mmm, este, creo que Maria. Ah no, se llama Marión.
Ricardo giró la silla para platicar de frente a su amiga:
-Cuando salí me tope con ella, se veía muy triste y con desesperación de salirse de ese lugar.
-¿Qué le dará valor para volver a esa casa? Es una lastima que esa joven se este amargando la vida, es tan hermosa ¿Te diste cuenta?
-No le vi muy bien el rostro pero daba aires de bonita- miró la ventana y las gotas de lluvia se reventaban en la ventana-, creo que no se va a acabar esta lluvia pronto.
-Tendré varios fines de semana libres- dijo ella sin problema.
-¿Qué leías?
-Un libro de historia del desastre mundial.
-Qué interesante- dijo sarcásticamente.
-Tus impresiones van a tardar demasiado, acércate un poco.
Ricardo miró de reojo las impresiones y apenas llevaba 10 paginas impresas de sesenta y tantas, se levantó y se sentó de nuevo en el borde de la cama.
-¿Qué piensas hacer?- dijo Ricardo mientras con dos dedos jugaba con el brazo de ella.
Alexandria sonrió:-Que serio te ves, recuerdo cuando apenas llegamos a esta ciudad como llegaste triste por que terminaste con...
-¿Te diste cuenta? Yo siempre traté de disimularlo.
-Si, pero conseguiste trabajo y ahora ya tienes un aspecto mas maduro.
Alexandria le sonrió y este le devolvió la sonrisa.
-¿Cómo te sientes de tus piernas?- preguntó quitando las sabanas y mirando sus delgadas piernas.
-Ya desapareció las sensaciones de todo tipo, pero puedo doblarlas con ayuda sin dolor, inténtalo.
Ricardo tomó los pies de ella con las manos y le flexionó las rodillas hasta el pecho de ella.
-Ya veras que te recuperaras pronto, en serio que si.
-No me gusta hacerme falsas esperanzas.
-La esperanza mi querida amiga, es el recurso mas importante del hombre para seguir adelante- dijo mientras se inclinaba sobre las piernas dobladas de su amiga.
Agarró su cuello y le acomodo el cojín.
CAPITULO 1 parte 2
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Por las calles de la zona 64 corría una chica pelirroja de estatura baja tratando de cubrirse de la fuerte lluvia. Llegó hasta la entrada de un local donde se dobló y jadeó cansada, estaba completamente empapada y su delgada camisa rosada casi se transparentaba, lo cual quiso cubrir con su largo cabello echándoselo adelante a un lado de los hombros, exprimió las faldas de su camisa y sacudió sus palmas, se sentó en un borde saliente de la pared cerca de la ventana del local.
Allí dobló su pantalón de mezclilla hasta la altura de las rodillas, se desamarró los tenis blancos un poco enlodados y muy húmedos, se los quitó y sacó sus tines muy mojados, los exprimió y los sacudió pero aun así seguían húmedos, refunfuño y dobló el par de tines metiéndolos en sus bolsas traseras del pantalón, se colocó de nuevo los tenis y sin amarrar siguió caminando bajo la lluvia; agachó su rostro de diamante para que no se le derramara el delineador oscuro que tenia alrededor de sus azulados ojos, una gota le escurrió por su pequeña nariz respingada, golpeó varios hombros de la gente que pasaba junto de ella a la vez que pedía disculpas.
Llegó a un peatón donde los coches pasaban cerca de la gente que intentaba cruzar mojándolos con el agua que escurría en todo el asfalto, el rostro de la pelirroja quedo completamente empapada y escurriéndole todo el maquillaje que hizo que se enojara aún mas, el semáforo se puso en rojo y la joven salió corriendo al otro lado de la acera, subió a la banqueta y dobló a la derecha rodeando la barda del parque de la zona; desde que se estableció Slovorshkaya como un país capitalista ordenó como decreto que las ciudades de todo el país se dividieran por zonas para organizarse mejor, cada zona contiene su propio parque y en la mayoría de ocasiones un centro comercial.
-Parque zona 64- decía un letrero en la gran puerta de arco del parque.
La joven entró mientras susurraba con voz seria:-Mas camino que recorrer.
Corrió por el camino empedrado mientras cuidaba de no resbalarse, el parque estaba deshabitado solamente a lo lejos se veía un puñado de gente escondiéndose debajo de los quioscos. Llegó a una parte del camino donde no podía pasar sin mojarse por completo los pies, miró para todos lados y no vio ningún lugar para ocultarse ni a una persona cerca así que se le ocurrió una idea, alzó el brazo a la altura de su pecho y extendiendo lentamente sus dedos cerró los ojos.
Una fuerte ráfaga de viento llegó por detrás de ella y chocó contra el arroyo de agua partiendo en dos el agua disimuladamente, empezó a caminar y al llegar al otro lado del arroyo bajó su brazo y abrió los ojos, el viento cesó y el arroyo continuó su recorrido; la joven miró de reojo atrás y sonrió apretando el puño, siguió caminando hasta que el camino se dividía en dos, dobló a la izquierda sin dudarlo y empezó a apretar el paso.
-Los humanos jamás lo entenderían- dijo una voz conocida para ella a unos cuantos pasos detrás.
Se detuvo y se dio media vuelta con las manos en la cintura, enfrente de ella estaba un sujeto de estatura alta, cabello café oscuro ”despeinado”, cejas pobladas, mirada penetrante, ojos negros, rostro delgado y medio rasurado en toda la barbilla y en el bigote, estaba vestido con una camisa negra de cuello en triangulo y encima un traje casual de color vainilla y con las manos metidas dentro de las bolsas del pantalón.
-No había nadie cerca- dijo la joven con mirada retadora.
-Tus ojos se rasgan cada vez que haces esa mirada Charlotte, dime, si no había nadie cerca, entonces como vi lo que acabas de hacer.
La joven se quedó callada por unos instantes hasta que vio que en la ropa de el sujeto salía vapor, sonrió y dijo:-Tu también estas haciendo lo mismo ¿O no, Christopher?
El sujeto se vio la ropa seca al igual que su cabello y alzó las manos a la altura de la cara:-Si, pero la gente no lo nota.
Charlotte sonrió:-¿Qué te trae por aquí?
-Vine a dar un paseo pero esta lluvia lo arruina todo ¿Y tu?
-Salí de trabajar y me dirigía a mi casa- señaló con su pulgar hacia atrás.
-¿Todavía sigues trabajando en esa editorial?- ella asintió- Sabes, ¿No es un poco tonto platicar debajo de la lluvia?
-A ti no te afecta.
-Lo se, pero no deja de ser tonto, vamos a esos quioscos de allá, ya estas muy empapada- dijo Christopher extendiendo el brazo dándole el paso a Charlotte.
Ella sonrió agradeciendo, corrieron hasta el quiosco donde no había nadie.
-Que suerte- sonrió-, no es así Charlotte. No hay nadie.
-¿Y?- dijo mientras se echaba el largo cabello a un lado y se lo peinaba con los dedos.
-No soporto mucho estar con extraños.
-Será por que eres un idiota- Christopher frunció el ceño ante la ofensa-, y ¿Bien como te ha ido?
-¿Sentimental o laboral?
-De lo que quieras. Ah por cierto- señaló Charlotte a un lado del rostro del sujeto-, te estas quemando.
Christopher volvió su mirada a la altura de su hombro, y vio que una pequeña flama había brotado de su ropa:-Maldición- se golpeó el hombro apagando la llama y se quitó el traje admirando el agujero que había quedado:-¿Sabes cuanto me costo este traje? Maldición. Maldición.
Charlotte solo sonrió tapándose la boca con la mano. Christopher por su parte dobló el traje con cuidado y se lo echó a un lado del hombro, se recargó en una columna mirando a su amiga quien se sentaba en la barda de junto.
-¿Ahora quien es la afortunada?-dijo ella meciendo las piernas y mirando al cuello de él con una especie de manchón en la piel, parecido a un golpe.
-Acabo de terminar con una.
-¿Y cual es la novedad?
-No ninguna pero la estaba empezando a querer- dijo Christopher mirando a lo lejos la entrada del parque.
Charlotte se quedó callada por un rato, hasta que volvió a tomar la palabra:-¿Por qué lo haces?
-¿Hacer que?- preguntó confundido Christopher mirando a su amiga sentada a un lado de él.
-Burlarte de ellas.
-No me burlo de ellas, las conozco a fondo.
-Pero al final siempre terminas solo; no le encuentro chiste a esa forma de vida- dijo sin dejarse de ver a los ojos.
Christopher fue el primero en desviar la mirada y con una disimilada sonrisa respondió:-Tú también estas sola, yo por lo menos me la paso bien.
-Experimentas ¿Para que?- preguntó sorprendida.
-Para encontrar a alguien verdaderamente que cumpla con todos los requisitos.
Charlotte levantó las cejas y con una sonrisa de burla preguntó: ¿Cuáles son los requisitos, señor experimentos?
-Eso, preciosa, es mi secreto.
-Oh- exclamó Charlotte con la boca completamente en circulo.
De nuevo perduró el silencio entre los dos, esperaron allí un rato mientras que la lluvia no desistía. El parque parecía empezar a vaciarse de gente hasta que ellos dos eran los únicos en ese lugar.
-¿Qué rumbo tomas para ir a tu casa? El de la zona de condominios o la avenida?- alegó Christopher.
-El de la avenida, es mas viaje pero prefiero caminar mas que ir a través de esos edificios casi terminados.
-¿Qué, no me digas que te da miedo?
-Debemos de temerle a algo.
-Si pero el miedo es para las personas comunes no para nosotros.
-Creo que tienes razón, pero es un miedo irracional, o mas bien un limite que se pone uno a su valentía.
De repente el quiosco cimbró levemente, luego a los pocos segundos otra vez hasta que se calmó.
-Vaya, que extraño- dijo Christopher acercándose al centro del quiosco.
-Un simple temblor solo eso- se levantó Charlotte y se acercó a su amigo.
-Shhhh,- calló a Charlotte mientras trataba de percibir algo- no era un temblor, y mucho menos el trafico.... es algo.
Volvió a temblar pero esta vez se sintió un poco mas denso el movimiento, el suelo cimbraba entre lapsos cortos.
-¿Ves algo?- susurró Charlotte.
-No veo nada- Christopher miraba todo su alrededor tratando de ver algo extraño pero todo parecía normal.
El movimiento iba y venia, Charlotte se acercó a las escaleras que sirven para subir al quiosco y vio abajo, que, en el camino empedrado saltaban las piedras escasos centímetros por las vibraciones; una ruptura se abrió de entre las piedras y empezó a salir mucho agua a presión, la ruptura se empezó a abrir cada vez mas en dirección del quiosco, Charlotte dio varios pasos hacia atrás hasta que se topo de espaldas con su amigo.
-Christopher mira.
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Christopher se dio media vuelta y sorprendido vio como la ruptura partía las escaleras de madera y subía hasta el quiosco, sujetó a Charlotte con fuerza del brazo.
Las tejas empezaron a caer mientras se cimbraba mas el quiosco, la ruptura se detuvo a escasos centímetros frente de ellos, el temblor terminó y todo volvió a la calma; lentamente los dos se acercaron a la ruptura de donde brotaba gran cantidad de agua que al parecer era de la cañería, Christopher estiró el cuello y trató de ver algo en el oscuro agujero repleto de agua.
-¿Qué fue eso, Christopher?- preguntó al ver que todo se había calmado.
-No lo se, pero sea lo que sea, sigue haya abajo.
-¿Cómo?
Un extraño sonido se escuchó provenir debajo de ellos, era parecido a un sonido metálico a punto de romperse o de varios metales forzándose entre ellos.
-¡Tenemos que salir de aquí!- Exclamó Christopher al sentir de nuevo el temblor que se acrecentaba, las escaleras de madera salieron volando como pequeños palillos-, ¡Tenemos que saltar!- soltó el brazo de su amiga y le tomó la mano.
Corrieron en dirección contraria de la ruptura y llegaron a la barda, las tejas empezaron a caerse con fuerza y los dos saltaron del quiosco al suelo de una altura casi de dos metros, cayeron y Christopher le gritó que siguiera corriendo, se soltaron de la mano y Christopher se colocó su traje quemado y corrió detrás de Charlotte quien cojeaba, cuando le iba a tomar de nuevo la mano a ella, un gran estruendo surgió del quiosco, los dos voltearon sorprendidos y vieron como el quiosco donde ellos antes estaban volaba en pedazos, inclusive las partes de concreto salían volando al cielo como palillos y caían pesadamente al suelo.
-¡Es otro de esos!- dijo Christopher apretando su puño y evaporando la lluvia que caía cerca de él.
-Tenemos que huir,- Charlotte sujeto el brazo a su amigo y este dejó de evaporar el agua-, es peligroso quedarse aquí tenemos que llevarnos a esta criatura a un lugar donde no lastime a ningún civil.
Un rugido parecido al de un oso surgió y de entre el polvo que se generó en el quiosco salía una enorme silueta.
-De acuerdo, ¿Tienes idea de adonde lo llevaremos?
-¡En los condominios en construcción de la zona 65, rápido!
Christopher tomó la mano de su amiga y se dirigieron a la zona en construcción que estaba delante de ellos. Salieron del parque y vieron el denso tráfico que había en los carriles de la avenida, Christopher avanzó pero Charlotte lo detuvo.
-¿Estas loco? los coches pasan aquí muy rápidos, no podrías esquivarlos.
-¿Quieres llevarte a esa criatura a los condominios?- Charlotte asintió-, pues entonces sujeta mi mano.
-Pero mira como pasan los coches- Charlotte miraba la avenida y veía a los coches, camiones cruzar de manera excesiva.
-Entonces cierra los ojos y confía en mí- extendió su mano para que se la tomara.
Charlotte cerró los ojos y tomó la mano de su amigo y cuando iba a empezar a recitar una oración Christopher la jaló; corrieron a través de la carretera muy juntos, un camión pasó detrás a escasos centímetros y Charlotte se repegó al hombro de su compañero, de nuevo sintió el jalón y Christopher lo llevó al siguiente carril, un coche los empapó por completo, y al ver que venia hacia ellos una motocicleta entre los carriles a toda velocidad abrazó por detrás a Charlotte y saltó deslizando su espalda por un coche que pasaba en ese momento y cayeron de pie al siguiente carril corriendo hasta llegar al otro lado de la calle en la siguiente zona.
-Abre los ojos- dijo Christopher jadeando-, hay que apresurarnos.
Charlotte abrió los ojos y volvieron a correr, miró de reojo atrás y vio que en la puerta del parque esa misma silueta monstruosa esta allí y cruzaba en cuatro patas la calle provocando que los automovilistas frenaran de golpe y chocaran entre ellos, en el ultimo carril aquella criatura fue alcanzada por un coche y salió volando a escasos metros de allí; al entrar los dos en un callejón entre dos de los condominios alcanzó a distinguir que la criatura volvía a levantarse.
-¡Christopher, hay viene!
-¡Sigue corriendo!
Doblaron a la derecha al ver que el callejón terminaba y se acercaron al umbral de una puerta; el rugido volvió a sonar en el lugar, Christopher abrió la puerta con una patada y entraron al condominios en construcción.
Por las calles de la zona 64 corría una chica pelirroja de estatura baja tratando de cubrirse de la fuerte lluvia. Llegó hasta la entrada de un local donde se dobló y jadeó cansada, estaba completamente empapada y su delgada camisa rosada casi se transparentaba, lo cual quiso cubrir con su largo cabello echándoselo adelante a un lado de los hombros, exprimió las faldas de su camisa y sacudió sus palmas, se sentó en un borde saliente de la pared cerca de la ventana del local.
Allí dobló su pantalón de mezclilla hasta la altura de las rodillas, se desamarró los tenis blancos un poco enlodados y muy húmedos, se los quitó y sacó sus tines muy mojados, los exprimió y los sacudió pero aun así seguían húmedos, refunfuño y dobló el par de tines metiéndolos en sus bolsas traseras del pantalón, se colocó de nuevo los tenis y sin amarrar siguió caminando bajo la lluvia; agachó su rostro de diamante para que no se le derramara el delineador oscuro que tenia alrededor de sus azulados ojos, una gota le escurrió por su pequeña nariz respingada, golpeó varios hombros de la gente que pasaba junto de ella a la vez que pedía disculpas.
Llegó a un peatón donde los coches pasaban cerca de la gente que intentaba cruzar mojándolos con el agua que escurría en todo el asfalto, el rostro de la pelirroja quedo completamente empapada y escurriéndole todo el maquillaje que hizo que se enojara aún mas, el semáforo se puso en rojo y la joven salió corriendo al otro lado de la acera, subió a la banqueta y dobló a la derecha rodeando la barda del parque de la zona; desde que se estableció Slovorshkaya como un país capitalista ordenó como decreto que las ciudades de todo el país se dividieran por zonas para organizarse mejor, cada zona contiene su propio parque y en la mayoría de ocasiones un centro comercial.
-Parque zona 64- decía un letrero en la gran puerta de arco del parque.
La joven entró mientras susurraba con voz seria:-Mas camino que recorrer.
Corrió por el camino empedrado mientras cuidaba de no resbalarse, el parque estaba deshabitado solamente a lo lejos se veía un puñado de gente escondiéndose debajo de los quioscos. Llegó a una parte del camino donde no podía pasar sin mojarse por completo los pies, miró para todos lados y no vio ningún lugar para ocultarse ni a una persona cerca así que se le ocurrió una idea, alzó el brazo a la altura de su pecho y extendiendo lentamente sus dedos cerró los ojos.
Una fuerte ráfaga de viento llegó por detrás de ella y chocó contra el arroyo de agua partiendo en dos el agua disimuladamente, empezó a caminar y al llegar al otro lado del arroyo bajó su brazo y abrió los ojos, el viento cesó y el arroyo continuó su recorrido; la joven miró de reojo atrás y sonrió apretando el puño, siguió caminando hasta que el camino se dividía en dos, dobló a la izquierda sin dudarlo y empezó a apretar el paso.
-Los humanos jamás lo entenderían- dijo una voz conocida para ella a unos cuantos pasos detrás.
Se detuvo y se dio media vuelta con las manos en la cintura, enfrente de ella estaba un sujeto de estatura alta, cabello café oscuro ”despeinado”, cejas pobladas, mirada penetrante, ojos negros, rostro delgado y medio rasurado en toda la barbilla y en el bigote, estaba vestido con una camisa negra de cuello en triangulo y encima un traje casual de color vainilla y con las manos metidas dentro de las bolsas del pantalón.
-No había nadie cerca- dijo la joven con mirada retadora.
-Tus ojos se rasgan cada vez que haces esa mirada Charlotte, dime, si no había nadie cerca, entonces como vi lo que acabas de hacer.
La joven se quedó callada por unos instantes hasta que vio que en la ropa de el sujeto salía vapor, sonrió y dijo:-Tu también estas haciendo lo mismo ¿O no, Christopher?
El sujeto se vio la ropa seca al igual que su cabello y alzó las manos a la altura de la cara:-Si, pero la gente no lo nota.
Charlotte sonrió:-¿Qué te trae por aquí?
-Vine a dar un paseo pero esta lluvia lo arruina todo ¿Y tu?
-Salí de trabajar y me dirigía a mi casa- señaló con su pulgar hacia atrás.
-¿Todavía sigues trabajando en esa editorial?- ella asintió- Sabes, ¿No es un poco tonto platicar debajo de la lluvia?
-A ti no te afecta.
-Lo se, pero no deja de ser tonto, vamos a esos quioscos de allá, ya estas muy empapada- dijo Christopher extendiendo el brazo dándole el paso a Charlotte.
Ella sonrió agradeciendo, corrieron hasta el quiosco donde no había nadie.
-Que suerte- sonrió-, no es así Charlotte. No hay nadie.
-¿Y?- dijo mientras se echaba el largo cabello a un lado y se lo peinaba con los dedos.
-No soporto mucho estar con extraños.
-Será por que eres un idiota- Christopher frunció el ceño ante la ofensa-, y ¿Bien como te ha ido?
-¿Sentimental o laboral?
-De lo que quieras. Ah por cierto- señaló Charlotte a un lado del rostro del sujeto-, te estas quemando.
Christopher volvió su mirada a la altura de su hombro, y vio que una pequeña flama había brotado de su ropa:-Maldición- se golpeó el hombro apagando la llama y se quitó el traje admirando el agujero que había quedado:-¿Sabes cuanto me costo este traje? Maldición. Maldición.
Charlotte solo sonrió tapándose la boca con la mano. Christopher por su parte dobló el traje con cuidado y se lo echó a un lado del hombro, se recargó en una columna mirando a su amiga quien se sentaba en la barda de junto.
-¿Ahora quien es la afortunada?-dijo ella meciendo las piernas y mirando al cuello de él con una especie de manchón en la piel, parecido a un golpe.
-Acabo de terminar con una.
-¿Y cual es la novedad?
-No ninguna pero la estaba empezando a querer- dijo Christopher mirando a lo lejos la entrada del parque.
Charlotte se quedó callada por un rato, hasta que volvió a tomar la palabra:-¿Por qué lo haces?
-¿Hacer que?- preguntó confundido Christopher mirando a su amiga sentada a un lado de él.
-Burlarte de ellas.
-No me burlo de ellas, las conozco a fondo.
-Pero al final siempre terminas solo; no le encuentro chiste a esa forma de vida- dijo sin dejarse de ver a los ojos.
Christopher fue el primero en desviar la mirada y con una disimilada sonrisa respondió:-Tú también estas sola, yo por lo menos me la paso bien.
-Experimentas ¿Para que?- preguntó sorprendida.
-Para encontrar a alguien verdaderamente que cumpla con todos los requisitos.
Charlotte levantó las cejas y con una sonrisa de burla preguntó: ¿Cuáles son los requisitos, señor experimentos?
-Eso, preciosa, es mi secreto.
-Oh- exclamó Charlotte con la boca completamente en circulo.
De nuevo perduró el silencio entre los dos, esperaron allí un rato mientras que la lluvia no desistía. El parque parecía empezar a vaciarse de gente hasta que ellos dos eran los únicos en ese lugar.
-¿Qué rumbo tomas para ir a tu casa? El de la zona de condominios o la avenida?- alegó Christopher.
-El de la avenida, es mas viaje pero prefiero caminar mas que ir a través de esos edificios casi terminados.
-¿Qué, no me digas que te da miedo?
-Debemos de temerle a algo.
-Si pero el miedo es para las personas comunes no para nosotros.
-Creo que tienes razón, pero es un miedo irracional, o mas bien un limite que se pone uno a su valentía.
De repente el quiosco cimbró levemente, luego a los pocos segundos otra vez hasta que se calmó.
-Vaya, que extraño- dijo Christopher acercándose al centro del quiosco.
-Un simple temblor solo eso- se levantó Charlotte y se acercó a su amigo.
-Shhhh,- calló a Charlotte mientras trataba de percibir algo- no era un temblor, y mucho menos el trafico.... es algo.
Volvió a temblar pero esta vez se sintió un poco mas denso el movimiento, el suelo cimbraba entre lapsos cortos.
-¿Ves algo?- susurró Charlotte.
-No veo nada- Christopher miraba todo su alrededor tratando de ver algo extraño pero todo parecía normal.
El movimiento iba y venia, Charlotte se acercó a las escaleras que sirven para subir al quiosco y vio abajo, que, en el camino empedrado saltaban las piedras escasos centímetros por las vibraciones; una ruptura se abrió de entre las piedras y empezó a salir mucho agua a presión, la ruptura se empezó a abrir cada vez mas en dirección del quiosco, Charlotte dio varios pasos hacia atrás hasta que se topo de espaldas con su amigo.
-Christopher mira.
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Christopher se dio media vuelta y sorprendido vio como la ruptura partía las escaleras de madera y subía hasta el quiosco, sujetó a Charlotte con fuerza del brazo.
Las tejas empezaron a caer mientras se cimbraba mas el quiosco, la ruptura se detuvo a escasos centímetros frente de ellos, el temblor terminó y todo volvió a la calma; lentamente los dos se acercaron a la ruptura de donde brotaba gran cantidad de agua que al parecer era de la cañería, Christopher estiró el cuello y trató de ver algo en el oscuro agujero repleto de agua.
-¿Qué fue eso, Christopher?- preguntó al ver que todo se había calmado.
-No lo se, pero sea lo que sea, sigue haya abajo.
-¿Cómo?
Un extraño sonido se escuchó provenir debajo de ellos, era parecido a un sonido metálico a punto de romperse o de varios metales forzándose entre ellos.
-¡Tenemos que salir de aquí!- Exclamó Christopher al sentir de nuevo el temblor que se acrecentaba, las escaleras de madera salieron volando como pequeños palillos-, ¡Tenemos que saltar!- soltó el brazo de su amiga y le tomó la mano.
Corrieron en dirección contraria de la ruptura y llegaron a la barda, las tejas empezaron a caerse con fuerza y los dos saltaron del quiosco al suelo de una altura casi de dos metros, cayeron y Christopher le gritó que siguiera corriendo, se soltaron de la mano y Christopher se colocó su traje quemado y corrió detrás de Charlotte quien cojeaba, cuando le iba a tomar de nuevo la mano a ella, un gran estruendo surgió del quiosco, los dos voltearon sorprendidos y vieron como el quiosco donde ellos antes estaban volaba en pedazos, inclusive las partes de concreto salían volando al cielo como palillos y caían pesadamente al suelo.
-¡Es otro de esos!- dijo Christopher apretando su puño y evaporando la lluvia que caía cerca de él.
-Tenemos que huir,- Charlotte sujeto el brazo a su amigo y este dejó de evaporar el agua-, es peligroso quedarse aquí tenemos que llevarnos a esta criatura a un lugar donde no lastime a ningún civil.
Un rugido parecido al de un oso surgió y de entre el polvo que se generó en el quiosco salía una enorme silueta.
-De acuerdo, ¿Tienes idea de adonde lo llevaremos?
-¡En los condominios en construcción de la zona 65, rápido!
Christopher tomó la mano de su amiga y se dirigieron a la zona en construcción que estaba delante de ellos. Salieron del parque y vieron el denso tráfico que había en los carriles de la avenida, Christopher avanzó pero Charlotte lo detuvo.
-¿Estas loco? los coches pasan aquí muy rápidos, no podrías esquivarlos.
-¿Quieres llevarte a esa criatura a los condominios?- Charlotte asintió-, pues entonces sujeta mi mano.
-Pero mira como pasan los coches- Charlotte miraba la avenida y veía a los coches, camiones cruzar de manera excesiva.
-Entonces cierra los ojos y confía en mí- extendió su mano para que se la tomara.
Charlotte cerró los ojos y tomó la mano de su amigo y cuando iba a empezar a recitar una oración Christopher la jaló; corrieron a través de la carretera muy juntos, un camión pasó detrás a escasos centímetros y Charlotte se repegó al hombro de su compañero, de nuevo sintió el jalón y Christopher lo llevó al siguiente carril, un coche los empapó por completo, y al ver que venia hacia ellos una motocicleta entre los carriles a toda velocidad abrazó por detrás a Charlotte y saltó deslizando su espalda por un coche que pasaba en ese momento y cayeron de pie al siguiente carril corriendo hasta llegar al otro lado de la calle en la siguiente zona.
-Abre los ojos- dijo Christopher jadeando-, hay que apresurarnos.
Charlotte abrió los ojos y volvieron a correr, miró de reojo atrás y vio que en la puerta del parque esa misma silueta monstruosa esta allí y cruzaba en cuatro patas la calle provocando que los automovilistas frenaran de golpe y chocaran entre ellos, en el ultimo carril aquella criatura fue alcanzada por un coche y salió volando a escasos metros de allí; al entrar los dos en un callejón entre dos de los condominios alcanzó a distinguir que la criatura volvía a levantarse.
-¡Christopher, hay viene!
-¡Sigue corriendo!
Doblaron a la derecha al ver que el callejón terminaba y se acercaron al umbral de una puerta; el rugido volvió a sonar en el lugar, Christopher abrió la puerta con una patada y entraron al condominios en construcción.
20100409
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Capitulo 1: "La ayuda"
Parte I ...Y asi fue...
La lluvia se escuchaba al fondo y Ricardo despertó sobresaltado, estaba sentado frente a su escritorio, se había quedado dormido mientras escribía una historia en su computadora, se sobó el cuello y lo movió de un lado a otro, apretó sus ojos y trató de adaptarlos a la luz de su cuarto, se levantó del sillón y estiró sus brazos, bostezó tapándose la boca, se rascó la cabeza y se asomó a la ventana, levantó las cortinas y vio que llovía, recargó la frente al cristal mientras que soñoliento decía:-De nuevo ese sueño.
Afuera veía a las personas transitar por las calles cubriéndose con sus paraguas, la lluvia se había vuelto impredecible ya hace varios años era difícil pronosticar un cambio de clima a pesar de contar con tecnología que a pesar de ser avanzada, quedó estancada por años debido al desastre Mundial.
-Siempre te quedas dormido cuando te sientas a escribir, ¿Por qué sigues haciéndolo?- dijo una voz femenina.
(Presiona reproducir sin parar la anterior y sigue disfrutando la lectura...)
Para Ricardo esa voz era habitual, se trataba de su compañera de cuarto Alexandria.
-Me encanta escribir historias- se alejó de la ventana y se acercó hacia donde estaba su compañera-, pero acabando unas cuantas paginas se me cansa la mente- se sentó en el borde de una cama y extendió su mano.
-Para eso existe el café- tomó la mano de Ricardo y apretó con cariño.
Ricardo sonrió; hace dos años atrás fue cuando ellos dos llegaron a Bluestone buscando trabajo, él en una editorial, ella como bailarina; Bluestone era considerado el corazón de Slovorshkaya y cuna de la esperanzas y como era de suponerse una de las ciudades mas pobladas del mundo. Terminando sus estudios ellos dos decidieron venir a esta ciudad a probar suerte pues varias personas les aconsejaron que ese era el lugar indicado para cumplir sus sueños.
Pero la suerte no le brilló a los dos.
-Apenas esta empezando mi vida profesional, no puedo dejar de persistir- dijo Ricardo viendo a los ojos de su amiga.
-Eres aún joven, y lo único que haces es ir a trabajar y venir al departamento, deberías salir a divertirte y conocer a chicas-dijo Alexandria con la cabeza recostada en un montón de almohadas.
-Prometí cuidarte hasta el ultimo aliento de mi vida- dijo Ricardo mirando las sabanas que cubrían las piernas de Alexandria.
-No quise ser un estorbo.
-No lo eres- se acercó al rostro de su amiga y le besó la frente.
Aquellos ojos marrón lo miraron con ternura, su delgada sonrisa se delineaba por su blanco rostro. Para él era la muchacha mas linda que había visto, pero desde hace meses, el rostro femenino se fue demacrando, ya no se cubría con cremas las pecas debajo de sus ojos, sus ojos mostraban leves bolsas rosas y su cabello color paja solo estaba cogido con una pinza por la altura de la nuca, un poco de cabello abultado le cubría la frente y parte de una mejilla donde escondía una cicatriz muy marcada .
-¿Tienes hambre?- preguntó él.
-Un poco.
Ricardo se levantó y salió de la recamara para dirigirse a la cocina, allí se agachó a la pequeña estufa que tenia en un rincón y sacó una caja de sopas instantáneas, rompió la envoltura, abrió la tapa y las lleno con agua de una botella de agua, metió la sopa al horno de microondas y espero a que salieron; se recargó en el borde de la ventana mientras tarareaba una canción y veía la puerta de la recamara semiabierta.
Hace apenas un año cuando su amiga caminaba alegremente entrando a la recamara y vestirse con ropa muy elegante para asistir a la obra de teatro en que ella trabajaba, parecía muy lejano ese recuerdo.
Se escuchó varios trastes caer en la casa de junto, Ricardo dio apenas media vuelta y de reojo se asomaba por la ventana viendo al interior de la casa vecina, se escuchaba una discusión fuerte pero no lograba entender de que se trataba por el ruido de las gotas de agua golpear el suelo, solamente a través de la ventana empañada de la otra casa veía a una joven caminar de un lado a otro moviendo las manos histéricamente, parecía que discutía con alguien mas pero no logró a percibir el otro rostro.
Esa joven era la vecina de junto pero Ricardo no tenia mucha comunicación con ella pues no quería desatender en ningún momento a Alexandria.
La campana del microondas sonó y Ricardo sacó la sopa, cogió una cuchara y la metió revolviéndola mientras se acercaba de nuevo al cuarto.
-Aquí esta la sopa- le dio el vaso de unicel aún caliente y ella jadeó colocándolo rápidamente en la mesita de madera, agitó las manos y se las sopló.
-Estaba caliente- dijo mientras sonreía apenada.
-Yo no lo sentí.
-No importa, ¿Qué estas escribiendo esta vez?
-Una historia romántica, esta es nueva- dijo dándole un vistazo rápido a su computadora y luego a Alexandria- La he titulado provisionalmente “El mago Cazimir y el hada”. Aunque creo que debería abreviarla con una sola palabra.
-Ya veo, pero para escribir una historia debes de vivir esos sentimientos para que los puedas transmitir con claridad- dijo ella apoyando sus manos sobre la cama y acomodándose.
-Si lo se, pero he conocido escritores que no necesitan vivir para transmitir sentimientos.
Alexandria cogió su vaso y empezó a soplarle.
-Escuche ruidos ¿Son de aquí junto?
-Al parecer si, pero no se que pasaba- alegó Ricardo.
-En esa casa siempre se escuchan discusiones y gritos.
-¿En serio?
-Si, pero siempre son en las tardes, cuando tu no estas, solo se escuchan muy rara vez, me sorprende que estén discutiendo el día de hoy.
-¿Y que piensas hacer hoy?- dijo Ricardo limpiando con la manga de su suéter azul una gota de sopa en la playera de su amiga.
-No se, aún no me decido que hacer, pensaba también en escribir mas canciones, o salir a dar una vuelta aprovechando que estas aquí, pero ha estado lloviendo desde ayer.
-¿Cómo te sientes de la espalda?
-Un poco cansada pero es común, aunque últimamente estas almohadas me dan mucha comezón.
-¿Quieres que te las cambie?
-Descuida, otro día, me acabo de acomodar muy bien.
Ricardo se levantó mientras decía:- Voy a imprimir el capitulo 2, en cuanto termine la lluvia te sacaré a dar un paseo.
Alexandria sonrió y agradeció, dejó la sopa a un lado e inclinó el rostro mirando a través de la ventana a la gente.
Se sentó enfrente de su computadora cuando ella habló:-Es cierto se me olvido, me acabé la tinta ayer mientras imprimía unas canciones.
Guardó el escrito que llevaba y apagó la computadora:- Ya era tiempo de que se acabara, ¿No vas a necesitar alguna otra cosa? Voy a salir a comprar otro cartucho- ella negó con la cabeza-, entonces vuelvo enseguida.
Le dio un beso en la frente y salió de la recamara con un gesto de despedida, se abrochó su suéter y cogió las llaves y un paraguas y se peinó con los dedos en espejo que estaba a un lado de la entrada; ya afuera, cerró la puerta y abrió el paraguas, bajó las escaleras y dobló a la derecha, justo en el momento en el que pasaba por la casa vecina, salía una muchacha corriendo, a Ricardo le sorprendió pues no llevaba paraguas ni había cerrado la puerta, paso frente a él y no le vio bien el rostro a ella pues tenia el rostro echado abajo y el largo cabello negro se lo impedía; él pasó desapercibido y volteó de reojo a ver a la joven que se había parado a la orilla de la banqueta queriendo cruzar la calle, del umbral de la puerta salió un sujeto en camiseta y con overol gritándole “”¡¡Espera aún no termino contigo!!””.
-¡Aléjate de mí!- respondió la joven.
Ella cruzó la calle corriendo y desapareció de la vista de Ricardo en una esquina.
-¿Qué habrá ocurrido?- susurraba Ricardo mientras caminaba mirando atrás al sujeto que se metía a la casa azotando la puerta, sin darse cuenta un coche pasó cerca de la banqueta y lo salpicó de agua de un bache que había-, ¡Maldición!- exclamó mientras sacudía los brazos.
Capitulo 1: "La ayuda"
Parte I ...Y asi fue...
La lluvia se escuchaba al fondo y Ricardo despertó sobresaltado, estaba sentado frente a su escritorio, se había quedado dormido mientras escribía una historia en su computadora, se sobó el cuello y lo movió de un lado a otro, apretó sus ojos y trató de adaptarlos a la luz de su cuarto, se levantó del sillón y estiró sus brazos, bostezó tapándose la boca, se rascó la cabeza y se asomó a la ventana, levantó las cortinas y vio que llovía, recargó la frente al cristal mientras que soñoliento decía:-De nuevo ese sueño.
Afuera veía a las personas transitar por las calles cubriéndose con sus paraguas, la lluvia se había vuelto impredecible ya hace varios años era difícil pronosticar un cambio de clima a pesar de contar con tecnología que a pesar de ser avanzada, quedó estancada por años debido al desastre Mundial.
-Siempre te quedas dormido cuando te sientas a escribir, ¿Por qué sigues haciéndolo?- dijo una voz femenina.
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Para Ricardo esa voz era habitual, se trataba de su compañera de cuarto Alexandria.
-Me encanta escribir historias- se alejó de la ventana y se acercó hacia donde estaba su compañera-, pero acabando unas cuantas paginas se me cansa la mente- se sentó en el borde de una cama y extendió su mano.
-Para eso existe el café- tomó la mano de Ricardo y apretó con cariño.
Ricardo sonrió; hace dos años atrás fue cuando ellos dos llegaron a Bluestone buscando trabajo, él en una editorial, ella como bailarina; Bluestone era considerado el corazón de Slovorshkaya y cuna de la esperanzas y como era de suponerse una de las ciudades mas pobladas del mundo. Terminando sus estudios ellos dos decidieron venir a esta ciudad a probar suerte pues varias personas les aconsejaron que ese era el lugar indicado para cumplir sus sueños.
Pero la suerte no le brilló a los dos.
-Apenas esta empezando mi vida profesional, no puedo dejar de persistir- dijo Ricardo viendo a los ojos de su amiga.
-Eres aún joven, y lo único que haces es ir a trabajar y venir al departamento, deberías salir a divertirte y conocer a chicas-dijo Alexandria con la cabeza recostada en un montón de almohadas.
-Prometí cuidarte hasta el ultimo aliento de mi vida- dijo Ricardo mirando las sabanas que cubrían las piernas de Alexandria.
-No quise ser un estorbo.
-No lo eres- se acercó al rostro de su amiga y le besó la frente.
Aquellos ojos marrón lo miraron con ternura, su delgada sonrisa se delineaba por su blanco rostro. Para él era la muchacha mas linda que había visto, pero desde hace meses, el rostro femenino se fue demacrando, ya no se cubría con cremas las pecas debajo de sus ojos, sus ojos mostraban leves bolsas rosas y su cabello color paja solo estaba cogido con una pinza por la altura de la nuca, un poco de cabello abultado le cubría la frente y parte de una mejilla donde escondía una cicatriz muy marcada .
-¿Tienes hambre?- preguntó él.
-Un poco.
Ricardo se levantó y salió de la recamara para dirigirse a la cocina, allí se agachó a la pequeña estufa que tenia en un rincón y sacó una caja de sopas instantáneas, rompió la envoltura, abrió la tapa y las lleno con agua de una botella de agua, metió la sopa al horno de microondas y espero a que salieron; se recargó en el borde de la ventana mientras tarareaba una canción y veía la puerta de la recamara semiabierta.
Hace apenas un año cuando su amiga caminaba alegremente entrando a la recamara y vestirse con ropa muy elegante para asistir a la obra de teatro en que ella trabajaba, parecía muy lejano ese recuerdo.
Se escuchó varios trastes caer en la casa de junto, Ricardo dio apenas media vuelta y de reojo se asomaba por la ventana viendo al interior de la casa vecina, se escuchaba una discusión fuerte pero no lograba entender de que se trataba por el ruido de las gotas de agua golpear el suelo, solamente a través de la ventana empañada de la otra casa veía a una joven caminar de un lado a otro moviendo las manos histéricamente, parecía que discutía con alguien mas pero no logró a percibir el otro rostro.
Esa joven era la vecina de junto pero Ricardo no tenia mucha comunicación con ella pues no quería desatender en ningún momento a Alexandria.
La campana del microondas sonó y Ricardo sacó la sopa, cogió una cuchara y la metió revolviéndola mientras se acercaba de nuevo al cuarto.
-Aquí esta la sopa- le dio el vaso de unicel aún caliente y ella jadeó colocándolo rápidamente en la mesita de madera, agitó las manos y se las sopló.
-Estaba caliente- dijo mientras sonreía apenada.
-Yo no lo sentí.
-No importa, ¿Qué estas escribiendo esta vez?
-Una historia romántica, esta es nueva- dijo dándole un vistazo rápido a su computadora y luego a Alexandria- La he titulado provisionalmente “El mago Cazimir y el hada”. Aunque creo que debería abreviarla con una sola palabra.
-Ya veo, pero para escribir una historia debes de vivir esos sentimientos para que los puedas transmitir con claridad- dijo ella apoyando sus manos sobre la cama y acomodándose.
-Si lo se, pero he conocido escritores que no necesitan vivir para transmitir sentimientos.
Alexandria cogió su vaso y empezó a soplarle.
-Escuche ruidos ¿Son de aquí junto?
-Al parecer si, pero no se que pasaba- alegó Ricardo.
-En esa casa siempre se escuchan discusiones y gritos.
-¿En serio?
-Si, pero siempre son en las tardes, cuando tu no estas, solo se escuchan muy rara vez, me sorprende que estén discutiendo el día de hoy.
-¿Y que piensas hacer hoy?- dijo Ricardo limpiando con la manga de su suéter azul una gota de sopa en la playera de su amiga.
-No se, aún no me decido que hacer, pensaba también en escribir mas canciones, o salir a dar una vuelta aprovechando que estas aquí, pero ha estado lloviendo desde ayer.
-¿Cómo te sientes de la espalda?
-Un poco cansada pero es común, aunque últimamente estas almohadas me dan mucha comezón.
-¿Quieres que te las cambie?
-Descuida, otro día, me acabo de acomodar muy bien.
Ricardo se levantó mientras decía:- Voy a imprimir el capitulo 2, en cuanto termine la lluvia te sacaré a dar un paseo.
Alexandria sonrió y agradeció, dejó la sopa a un lado e inclinó el rostro mirando a través de la ventana a la gente.
Se sentó enfrente de su computadora cuando ella habló:-Es cierto se me olvido, me acabé la tinta ayer mientras imprimía unas canciones.
Guardó el escrito que llevaba y apagó la computadora:- Ya era tiempo de que se acabara, ¿No vas a necesitar alguna otra cosa? Voy a salir a comprar otro cartucho- ella negó con la cabeza-, entonces vuelvo enseguida.
Le dio un beso en la frente y salió de la recamara con un gesto de despedida, se abrochó su suéter y cogió las llaves y un paraguas y se peinó con los dedos en espejo que estaba a un lado de la entrada; ya afuera, cerró la puerta y abrió el paraguas, bajó las escaleras y dobló a la derecha, justo en el momento en el que pasaba por la casa vecina, salía una muchacha corriendo, a Ricardo le sorprendió pues no llevaba paraguas ni había cerrado la puerta, paso frente a él y no le vio bien el rostro a ella pues tenia el rostro echado abajo y el largo cabello negro se lo impedía; él pasó desapercibido y volteó de reojo a ver a la joven que se había parado a la orilla de la banqueta queriendo cruzar la calle, del umbral de la puerta salió un sujeto en camiseta y con overol gritándole “”¡¡Espera aún no termino contigo!!””.
-¡Aléjate de mí!- respondió la joven.
Ella cruzó la calle corriendo y desapareció de la vista de Ricardo en una esquina.
-¿Qué habrá ocurrido?- susurraba Ricardo mientras caminaba mirando atrás al sujeto que se metía a la casa azotando la puerta, sin darse cuenta un coche pasó cerca de la banqueta y lo salpicó de agua de un bache que había-, ¡Maldición!- exclamó mientras sacudía los brazos.
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CAPITULO 0: " ? "
°°° Sostuvo la chaqueta café de su madre, el auto había quedado atrás; delante de ellos un espeso bosque donde se adentraron, se repegó a su madre quien no había mencionado ni una palabra desde hace un buen rato, las hojas húmedas de las plantas cosquilleaban el rostro del pequeño quien cerraba los ojos con fuerza y los abría en pocos momentos, se dejó guiar por su madre.
Ella se detuvo después de caminar por terraceria, el pequeño abrió los ojos y vio frente a él un río y mas al fondo un bosque muy oscuro a pesar de la claridad del día.
Se quedó admirado, aunque era tétrico tenia algo especial ese lugar que le hacia llamar la atención, dio unos cuantos pasos adelante pisando la hojarasca húmeda, se quedó a escasos centímetros de la orilla del río, vio al fondo un venado amamantando a su hijo.
-Hermoso- susurró entre sus dientes, a un costado de él el viento entraba como un túnel-, ¿Cuántos años tendrá su hijo?
La madre no respondió, se limitó a ver a su pequeño hijo de 8 años y se puso a pensar, ¿Cómo era que un pequeño había sufrido ese accidente en el centro comercial? Y aunque el hospital en donde lo trasladaron lo revivieron, ya no era el mismo desde entonces; le había producido un daño irreparable a su hermana menor, ¿Lo habían convertido en un monstruo a su querido hijo aquellas circunstancias por las que pasó? Era imposible.
Esos pensamientos le daban vueltas y vueltas por la cabeza todos los días desde que el pequeño fue despedazado debajo de las llantas de un automóvil.
Pensó, que al llevar al bosque a su hijo marcaría su sentencia de muerte, y lo que iba a hacer jamás se lo perdonaría aunque fuese lo correcto; pensó por unos segundos, sin embargo ya no podía dar marcha atrás, metió la mano a su suéter y sacó un tipo de artefacto redondo con varios botones circulares, alzó la mano y se la apunto a su hijo, lo prendió con el botón lateral.
El niño escuchó el clic y sintió una fría sensación recorrer toda su espalda, se le fue el aliento y le temblaron las piernas.
-¿Mamá?
Su madre cerró los ojos y con una fuerte angustia recorrerle las entrañas le dijo:
-Vladimir, tu....-un río de lagrimas rodó por su mejilla mientras su voz se quebraba-... tu nunca te mereciste esto, es nuestra culpa, lo siento, pero tengo que hacerlo... - se mordió los labios-....es por tu bien...
El pequeño no entendió lo que su madre había acabado de decir y se dio media vuelta justamente cuando ella presionó el botón, aquella descarga salió de la punta del control y le dio en el pecho, ella sabia perfectamente lo que sucedería al presionar ese botón: una descarga eléctrica fundiría lo que mantenía con vida al corazón y al cerebro del pequeño.
El niño solo gimió y dio unos cuantos pasos atrás perdiendo el equilibrio cayendo en la orilla del río con la cara arriba, la expresión de su rostro desapareció y sus ojos se tornaron blancos, pronto la corriente de agua lo movió de donde cayó y se lo llevó.
La madre abrió los ojos, y el cuerpo de su hijo había desaparecido, tiró el control remoto y con los ojos totalmente abiertos se acercó a la orilla, se hecho las manos a la cabeza y una expresión de horror la invadió, se inclinó a un pequeño tumulto de piedras y cogió un tenis rojo, lo tocó con su mano rodeándolo y se hincó, las lagrimas de sus ojos le hacia borrosa la vista y lanzó un gemido fuerte y profundo.
Se dobló para atrás echando su cabeza para atrás y mirando al cielo, sus manos cayeron pesadamente a sus lados soltando el tenis el cual rodó hasta la orilla y fue arrastrado por la corriente inestable del río.
-¿Qué he hecho?- gritaba desesperadamente mientras apretaba sus puños hasta
sangrar-¿Qué he hecho? °°°
CAPITULO 0: " ? "
°°° Sostuvo la chaqueta café de su madre, el auto había quedado atrás; delante de ellos un espeso bosque donde se adentraron, se repegó a su madre quien no había mencionado ni una palabra desde hace un buen rato, las hojas húmedas de las plantas cosquilleaban el rostro del pequeño quien cerraba los ojos con fuerza y los abría en pocos momentos, se dejó guiar por su madre.
Ella se detuvo después de caminar por terraceria, el pequeño abrió los ojos y vio frente a él un río y mas al fondo un bosque muy oscuro a pesar de la claridad del día.
Se quedó admirado, aunque era tétrico tenia algo especial ese lugar que le hacia llamar la atención, dio unos cuantos pasos adelante pisando la hojarasca húmeda, se quedó a escasos centímetros de la orilla del río, vio al fondo un venado amamantando a su hijo.
-Hermoso- susurró entre sus dientes, a un costado de él el viento entraba como un túnel-, ¿Cuántos años tendrá su hijo?
La madre no respondió, se limitó a ver a su pequeño hijo de 8 años y se puso a pensar, ¿Cómo era que un pequeño había sufrido ese accidente en el centro comercial? Y aunque el hospital en donde lo trasladaron lo revivieron, ya no era el mismo desde entonces; le había producido un daño irreparable a su hermana menor, ¿Lo habían convertido en un monstruo a su querido hijo aquellas circunstancias por las que pasó? Era imposible.
Esos pensamientos le daban vueltas y vueltas por la cabeza todos los días desde que el pequeño fue despedazado debajo de las llantas de un automóvil.
Pensó, que al llevar al bosque a su hijo marcaría su sentencia de muerte, y lo que iba a hacer jamás se lo perdonaría aunque fuese lo correcto; pensó por unos segundos, sin embargo ya no podía dar marcha atrás, metió la mano a su suéter y sacó un tipo de artefacto redondo con varios botones circulares, alzó la mano y se la apunto a su hijo, lo prendió con el botón lateral.
El niño escuchó el clic y sintió una fría sensación recorrer toda su espalda, se le fue el aliento y le temblaron las piernas.
-¿Mamá?
Su madre cerró los ojos y con una fuerte angustia recorrerle las entrañas le dijo:
-Vladimir, tu....-un río de lagrimas rodó por su mejilla mientras su voz se quebraba-... tu nunca te mereciste esto, es nuestra culpa, lo siento, pero tengo que hacerlo... - se mordió los labios-....es por tu bien...
El pequeño no entendió lo que su madre había acabado de decir y se dio media vuelta justamente cuando ella presionó el botón, aquella descarga salió de la punta del control y le dio en el pecho, ella sabia perfectamente lo que sucedería al presionar ese botón: una descarga eléctrica fundiría lo que mantenía con vida al corazón y al cerebro del pequeño.
El niño solo gimió y dio unos cuantos pasos atrás perdiendo el equilibrio cayendo en la orilla del río con la cara arriba, la expresión de su rostro desapareció y sus ojos se tornaron blancos, pronto la corriente de agua lo movió de donde cayó y se lo llevó.
La madre abrió los ojos, y el cuerpo de su hijo había desaparecido, tiró el control remoto y con los ojos totalmente abiertos se acercó a la orilla, se hecho las manos a la cabeza y una expresión de horror la invadió, se inclinó a un pequeño tumulto de piedras y cogió un tenis rojo, lo tocó con su mano rodeándolo y se hincó, las lagrimas de sus ojos le hacia borrosa la vista y lanzó un gemido fuerte y profundo.
Se dobló para atrás echando su cabeza para atrás y mirando al cielo, sus manos cayeron pesadamente a sus lados soltando el tenis el cual rodó hasta la orilla y fue arrastrado por la corriente inestable del río.
-¿Qué he hecho?- gritaba desesperadamente mientras apretaba sus puños hasta
sangrar-¿Qué he hecho? °°°
Presiona reproducir y disfruta la lectura....
PROLOGO:
"...Varias personas piensan que el destino es una línea recta con un inicio y un final y te puedo decir que el destino no es un rió que fluye fuertemente en una sola dirección. Yo he visto el destino de mi vida cambiar varias veces por cada decisión que tomo...he visto mas allá y puedo decirte que están equivocados, el destino es un océano en medio de una tormenta corriendo en todas direcciones y repleta de posibilidades.
Se preguntaran quien soy y por que digo esto, ven....te voy a contar una historia como nunca antes habías escuchado..."
“23 de mayo d......( aquí una mancha de sangre hace ser indistinguible la fecha escrita con pluma roja)
Ahora me pongo a escuchar la lluvia, nunca lo habia hecho, pero no me detuve a escribir para describirla, me entristece escuchar aquellos truenos de guerra al horizonte...(se pierde de nuevo)....Pues si escuché esa noticia, no sé que hice al meterme en esta guerra, pero, yo no decidí con quien pelearme, fue mi gobierno...(Se pierde)... por una simple sospecha, yo sabia que esto era por intenciones de dominar a otro país, ¿Pero mandar bombas nucleares? Hace cinco minutos que dieron la noticia, no tengo mucho tiempo para pensar en hermanos soldados que maté en el día de hoy, ¿unos 20 fueron? Me tiemblan las manos... también; no he recibido noticias de mi familia, temo lo peor, nunca le di a mi esposa el cariño suficiente, ni a mis hijas el hogar que les prometí, tengo miedo, las regiones de acá lo presienten desde la mañana, los animales desaparecieron, las nubes formaron visibles líneas gruesas de color gris, el viento sopló del poniente al oriente mas duro que antes, mis compañeros de guerra han muerte, estoy solo moralmente, todos los demás se convirtieron en unas maquinas asesinas sin sentimiento que despedazan a nuestro hermanos oponentes....... oscuro donde estoy sentado no hay nadie...
Si esto llegara a las manos de alguien en un futuro espero que me entiendo lo que estoy tratando..... por que es difícil de explicar, pero esta guerra no fue culpa de mi gobierno, fue culpa nuestra, de nosotros los adultos... así que con mí ultimo tiempo de vida cito:
“Que nuestros hijos nos perdonen, el hogar verde cayó.....”
Ese es el ultimo párrafo que escribió el soldado anónimo poco antes de que ocurriera el desastre mundial...
....no sobrevivió...
El documento original se encuentra en el museo de Granville, Yunkell...
PROLOGO:
"...Varias personas piensan que el destino es una línea recta con un inicio y un final y te puedo decir que el destino no es un rió que fluye fuertemente en una sola dirección. Yo he visto el destino de mi vida cambiar varias veces por cada decisión que tomo...he visto mas allá y puedo decirte que están equivocados, el destino es un océano en medio de una tormenta corriendo en todas direcciones y repleta de posibilidades.
Se preguntaran quien soy y por que digo esto, ven....te voy a contar una historia como nunca antes habías escuchado..."
“23 de mayo d......( aquí una mancha de sangre hace ser indistinguible la fecha escrita con pluma roja)
Ahora me pongo a escuchar la lluvia, nunca lo habia hecho, pero no me detuve a escribir para describirla, me entristece escuchar aquellos truenos de guerra al horizonte...(se pierde de nuevo)....Pues si escuché esa noticia, no sé que hice al meterme en esta guerra, pero, yo no decidí con quien pelearme, fue mi gobierno...(Se pierde)... por una simple sospecha, yo sabia que esto era por intenciones de dominar a otro país, ¿Pero mandar bombas nucleares? Hace cinco minutos que dieron la noticia, no tengo mucho tiempo para pensar en hermanos soldados que maté en el día de hoy, ¿unos 20 fueron? Me tiemblan las manos... también; no he recibido noticias de mi familia, temo lo peor, nunca le di a mi esposa el cariño suficiente, ni a mis hijas el hogar que les prometí, tengo miedo, las regiones de acá lo presienten desde la mañana, los animales desaparecieron, las nubes formaron visibles líneas gruesas de color gris, el viento sopló del poniente al oriente mas duro que antes, mis compañeros de guerra han muerte, estoy solo moralmente, todos los demás se convirtieron en unas maquinas asesinas sin sentimiento que despedazan a nuestro hermanos oponentes....... oscuro donde estoy sentado no hay nadie...
Si esto llegara a las manos de alguien en un futuro espero que me entiendo lo que estoy tratando..... por que es difícil de explicar, pero esta guerra no fue culpa de mi gobierno, fue culpa nuestra, de nosotros los adultos... así que con mí ultimo tiempo de vida cito:
“Que nuestros hijos nos perdonen, el hogar verde cayó.....”
Ese es el ultimo párrafo que escribió el soldado anónimo poco antes de que ocurriera el desastre mundial...
....no sobrevivió...
El documento original se encuentra en el museo de Granville, Yunkell...
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