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Por las calles de la zona 64 corría una chica pelirroja de estatura baja tratando de cubrirse de la fuerte lluvia. Llegó hasta la entrada de un local donde se dobló y jadeó cansada, estaba completamente empapada y su delgada camisa rosada casi se transparentaba, lo cual quiso cubrir con su largo cabello echándoselo adelante a un lado de los hombros, exprimió las faldas de su camisa y sacudió sus palmas, se sentó en un borde saliente de la pared cerca de la ventana del local.
Allí dobló su pantalón de mezclilla hasta la altura de las rodillas, se desamarró los tenis blancos un poco enlodados y muy húmedos, se los quitó y sacó sus tines muy mojados, los exprimió y los sacudió pero aun así seguían húmedos, refunfuño y dobló el par de tines metiéndolos en sus bolsas traseras del pantalón, se colocó de nuevo los tenis y sin amarrar siguió caminando bajo la lluvia; agachó su rostro de diamante para que no se le derramara el delineador oscuro que tenia alrededor de sus azulados ojos, una gota le escurrió por su pequeña nariz respingada, golpeó varios hombros de la gente que pasaba junto de ella a la vez que pedía disculpas.
Llegó a un peatón donde los coches pasaban cerca de la gente que intentaba cruzar mojándolos con el agua que escurría en todo el asfalto, el rostro de la pelirroja quedo completamente empapada y escurriéndole todo el maquillaje que hizo que se enojara aún mas, el semáforo se puso en rojo y la joven salió corriendo al otro lado de la acera, subió a la banqueta y dobló a la derecha rodeando la barda del parque de la zona; desde que se estableció Slovorshkaya como un país capitalista ordenó como decreto que las ciudades de todo el país se dividieran por zonas para organizarse mejor, cada zona contiene su propio parque y en la mayoría de ocasiones un centro comercial.
-Parque zona 64- decía un letrero en la gran puerta de arco del parque.
La joven entró mientras susurraba con voz seria:-Mas camino que recorrer.
Corrió por el camino empedrado mientras cuidaba de no resbalarse, el parque estaba deshabitado solamente a lo lejos se veía un puñado de gente escondiéndose debajo de los quioscos. Llegó a una parte del camino donde no podía pasar sin mojarse por completo los pies, miró para todos lados y no vio ningún lugar para ocultarse ni a una persona cerca así que se le ocurrió una idea, alzó el brazo a la altura de su pecho y extendiendo lentamente sus dedos cerró los ojos.
Una fuerte ráfaga de viento llegó por detrás de ella y chocó contra el arroyo de agua partiendo en dos el agua disimuladamente, empezó a caminar y al llegar al otro lado del arroyo bajó su brazo y abrió los ojos, el viento cesó y el arroyo continuó su recorrido; la joven miró de reojo atrás y sonrió apretando el puño, siguió caminando hasta que el camino se dividía en dos, dobló a la izquierda sin dudarlo y empezó a apretar el paso.
-Los humanos jamás lo entenderían- dijo una voz conocida para ella a unos cuantos pasos detrás.
Se detuvo y se dio media vuelta con las manos en la cintura, enfrente de ella estaba un sujeto de estatura alta, cabello café oscuro ”despeinado”, cejas pobladas, mirada penetrante, ojos negros, rostro delgado y medio rasurado en toda la barbilla y en el bigote, estaba vestido con una camisa negra de cuello en triangulo y encima un traje casual de color vainilla y con las manos metidas dentro de las bolsas del pantalón.
-No había nadie cerca- dijo la joven con mirada retadora.
-Tus ojos se rasgan cada vez que haces esa mirada Charlotte, dime, si no había nadie cerca, entonces como vi lo que acabas de hacer.
La joven se quedó callada por unos instantes hasta que vio que en la ropa de el sujeto salía vapor, sonrió y dijo:-Tu también estas haciendo lo mismo ¿O no, Christopher?
El sujeto se vio la ropa seca al igual que su cabello y alzó las manos a la altura de la cara:-Si, pero la gente no lo nota.
Charlotte sonrió:-¿Qué te trae por aquí?
-Vine a dar un paseo pero esta lluvia lo arruina todo ¿Y tu?
-Salí de trabajar y me dirigía a mi casa- señaló con su pulgar hacia atrás.
-¿Todavía sigues trabajando en esa editorial?- ella asintió- Sabes, ¿No es un poco tonto platicar debajo de la lluvia?
-A ti no te afecta.
-Lo se, pero no deja de ser tonto, vamos a esos quioscos de allá, ya estas muy empapada- dijo Christopher extendiendo el brazo dándole el paso a Charlotte.
Ella sonrió agradeciendo, corrieron hasta el quiosco donde no había nadie.
-Que suerte- sonrió-, no es así Charlotte. No hay nadie.
-¿Y?- dijo mientras se echaba el largo cabello a un lado y se lo peinaba con los dedos.
-No soporto mucho estar con extraños.
-Será por que eres un idiota- Christopher frunció el ceño ante la ofensa-, y ¿Bien como te ha ido?
-¿Sentimental o laboral?
-De lo que quieras. Ah por cierto- señaló Charlotte a un lado del rostro del sujeto-, te estas quemando.
Christopher volvió su mirada a la altura de su hombro, y vio que una pequeña flama había brotado de su ropa:-Maldición- se golpeó el hombro apagando la llama y se quitó el traje admirando el agujero que había quedado:-¿Sabes cuanto me costo este traje? Maldición. Maldición.
Charlotte solo sonrió tapándose la boca con la mano. Christopher por su parte dobló el traje con cuidado y se lo echó a un lado del hombro, se recargó en una columna mirando a su amiga quien se sentaba en la barda de junto.
-¿Ahora quien es la afortunada?-dijo ella meciendo las piernas y mirando al cuello de él con una especie de manchón en la piel, parecido a un golpe.
-Acabo de terminar con una.
-¿Y cual es la novedad?
-No ninguna pero la estaba empezando a querer- dijo Christopher mirando a lo lejos la entrada del parque.
Charlotte se quedó callada por un rato, hasta que volvió a tomar la palabra:-¿Por qué lo haces?
-¿Hacer que?- preguntó confundido Christopher mirando a su amiga sentada a un lado de él.
-Burlarte de ellas.
-No me burlo de ellas, las conozco a fondo.
-Pero al final siempre terminas solo; no le encuentro chiste a esa forma de vida- dijo sin dejarse de ver a los ojos.
Christopher fue el primero en desviar la mirada y con una disimilada sonrisa respondió:-Tú también estas sola, yo por lo menos me la paso bien.
-Experimentas ¿Para que?- preguntó sorprendida.
-Para encontrar a alguien verdaderamente que cumpla con todos los requisitos.
Charlotte levantó las cejas y con una sonrisa de burla preguntó: ¿Cuáles son los requisitos, señor experimentos?
-Eso, preciosa, es mi secreto.
-Oh- exclamó Charlotte con la boca completamente en circulo.
De nuevo perduró el silencio entre los dos, esperaron allí un rato mientras que la lluvia no desistía. El parque parecía empezar a vaciarse de gente hasta que ellos dos eran los únicos en ese lugar.
-¿Qué rumbo tomas para ir a tu casa? El de la zona de condominios o la avenida?- alegó Christopher.
-El de la avenida, es mas viaje pero prefiero caminar mas que ir a través de esos edificios casi terminados.
-¿Qué, no me digas que te da miedo?
-Debemos de temerle a algo.
-Si pero el miedo es para las personas comunes no para nosotros.
-Creo que tienes razón, pero es un miedo irracional, o mas bien un limite que se pone uno a su valentía.
De repente el quiosco cimbró levemente, luego a los pocos segundos otra vez hasta que se calmó.
-Vaya, que extraño- dijo Christopher acercándose al centro del quiosco.
-Un simple temblor solo eso- se levantó Charlotte y se acercó a su amigo.
-Shhhh,- calló a Charlotte mientras trataba de percibir algo- no era un temblor, y mucho menos el trafico.... es algo.
Volvió a temblar pero esta vez se sintió un poco mas denso el movimiento, el suelo cimbraba entre lapsos cortos.
-¿Ves algo?- susurró Charlotte.
-No veo nada- Christopher miraba todo su alrededor tratando de ver algo extraño pero todo parecía normal.
El movimiento iba y venia, Charlotte se acercó a las escaleras que sirven para subir al quiosco y vio abajo, que, en el camino empedrado saltaban las piedras escasos centímetros por las vibraciones; una ruptura se abrió de entre las piedras y empezó a salir mucho agua a presión, la ruptura se empezó a abrir cada vez mas en dirección del quiosco, Charlotte dio varios pasos hacia atrás hasta que se topo de espaldas con su amigo.
-Christopher mira.
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Christopher se dio media vuelta y sorprendido vio como la ruptura partía las escaleras de madera y subía hasta el quiosco, sujetó a Charlotte con fuerza del brazo.
Las tejas empezaron a caer mientras se cimbraba mas el quiosco, la ruptura se detuvo a escasos centímetros frente de ellos, el temblor terminó y todo volvió a la calma; lentamente los dos se acercaron a la ruptura de donde brotaba gran cantidad de agua que al parecer era de la cañería, Christopher estiró el cuello y trató de ver algo en el oscuro agujero repleto de agua.
-¿Qué fue eso, Christopher?- preguntó al ver que todo se había calmado.
-No lo se, pero sea lo que sea, sigue haya abajo.
-¿Cómo?
Un extraño sonido se escuchó provenir debajo de ellos, era parecido a un sonido metálico a punto de romperse o de varios metales forzándose entre ellos.
-¡Tenemos que salir de aquí!- Exclamó Christopher al sentir de nuevo el temblor que se acrecentaba, las escaleras de madera salieron volando como pequeños palillos-, ¡Tenemos que saltar!- soltó el brazo de su amiga y le tomó la mano.
Corrieron en dirección contraria de la ruptura y llegaron a la barda, las tejas empezaron a caerse con fuerza y los dos saltaron del quiosco al suelo de una altura casi de dos metros, cayeron y Christopher le gritó que siguiera corriendo, se soltaron de la mano y Christopher se colocó su traje quemado y corrió detrás de Charlotte quien cojeaba, cuando le iba a tomar de nuevo la mano a ella, un gran estruendo surgió del quiosco, los dos voltearon sorprendidos y vieron como el quiosco donde ellos antes estaban volaba en pedazos, inclusive las partes de concreto salían volando al cielo como palillos y caían pesadamente al suelo.
-¡Es otro de esos!- dijo Christopher apretando su puño y evaporando la lluvia que caía cerca de él.
-Tenemos que huir,- Charlotte sujeto el brazo a su amigo y este dejó de evaporar el agua-, es peligroso quedarse aquí tenemos que llevarnos a esta criatura a un lugar donde no lastime a ningún civil.
Un rugido parecido al de un oso surgió y de entre el polvo que se generó en el quiosco salía una enorme silueta.
-De acuerdo, ¿Tienes idea de adonde lo llevaremos?
-¡En los condominios en construcción de la zona 65, rápido!
Christopher tomó la mano de su amiga y se dirigieron a la zona en construcción que estaba delante de ellos. Salieron del parque y vieron el denso tráfico que había en los carriles de la avenida, Christopher avanzó pero Charlotte lo detuvo.
-¿Estas loco? los coches pasan aquí muy rápidos, no podrías esquivarlos.
-¿Quieres llevarte a esa criatura a los condominios?- Charlotte asintió-, pues entonces sujeta mi mano.
-Pero mira como pasan los coches- Charlotte miraba la avenida y veía a los coches, camiones cruzar de manera excesiva.
-Entonces cierra los ojos y confía en mí- extendió su mano para que se la tomara.
Charlotte cerró los ojos y tomó la mano de su amigo y cuando iba a empezar a recitar una oración Christopher la jaló; corrieron a través de la carretera muy juntos, un camión pasó detrás a escasos centímetros y Charlotte se repegó al hombro de su compañero, de nuevo sintió el jalón y Christopher lo llevó al siguiente carril, un coche los empapó por completo, y al ver que venia hacia ellos una motocicleta entre los carriles a toda velocidad abrazó por detrás a Charlotte y saltó deslizando su espalda por un coche que pasaba en ese momento y cayeron de pie al siguiente carril corriendo hasta llegar al otro lado de la calle en la siguiente zona.
-Abre los ojos- dijo Christopher jadeando-, hay que apresurarnos.
Charlotte abrió los ojos y volvieron a correr, miró de reojo atrás y vio que en la puerta del parque esa misma silueta monstruosa esta allí y cruzaba en cuatro patas la calle provocando que los automovilistas frenaran de golpe y chocaran entre ellos, en el ultimo carril aquella criatura fue alcanzada por un coche y salió volando a escasos metros de allí; al entrar los dos en un callejón entre dos de los condominios alcanzó a distinguir que la criatura volvía a levantarse.
-¡Christopher, hay viene!
-¡Sigue corriendo!
Doblaron a la derecha al ver que el callejón terminaba y se acercaron al umbral de una puerta; el rugido volvió a sonar en el lugar, Christopher abrió la puerta con una patada y entraron al condominios en construcción.
20100413
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