20100413

CAPITULO 1 parte 3

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Cerró la puerta con llave y colocó el paraguas a un lado de la puerta, se quitó el suéter húmedo y sacó de la bolsa de plástico un cartucho para impresión, enrolló la bolsa y la metió entre un buró y la pared, entró a la recamara y Alexandria leía un libro, se saludaron y Ricardo se sentó frente a la computadora, abrió la impresora, rompió el empaque del cartucho, quitó el viejo, colocó el nuevo y la cerró, prendió la computadora espero a que se cargara mientras golpeaba con la yema de los dedos el escritorio.
-Tenias razón- dijo Ricardo.
-¿Cómo?- se quitó las gafas para leer.
-Los de aquí junto estaban peleando. Es cosa de todos los días, gritos, rompe platos, azotes de puerta. Por lo que veo es una familia muy conflictiva- la computadora terminó de cargar y seleccionó el archivo a imprimir.
-No es una familia- aclaró Alexandria.
-¿Entonces?- dijo Ricardo mientras completaba todos los pasos en la computadora para imprimir todo el documento.
-No lo se, pero no creo que sea una familia.
-Pues en fin, mientras no te molesten a mi me tienen sin cuidado- la computadora empezó a imprimir.
-No me molestan, pero siempre veo salir a una linda muchacha cada vez que termina una discusión, me da lastima.
-También la vi, me dio lastima ¿Cómo se llama la muchacha?
-Creo que ,mmm, este, creo que Maria. Ah no, se llama Marión.
Ricardo giró la silla para platicar de frente a su amiga:
-Cuando salí me tope con ella, se veía muy triste y con desesperación de salirse de ese lugar.
-¿Qué le dará valor para volver a esa casa? Es una lastima que esa joven se este amargando la vida, es tan hermosa ¿Te diste cuenta?
-No le vi muy bien el rostro pero daba aires de bonita- miró la ventana y las gotas de lluvia se reventaban en la ventana-, creo que no se va a acabar esta lluvia pronto.
-Tendré varios fines de semana libres- dijo ella sin problema.
-¿Qué leías?
-Un libro de historia del desastre mundial.
-Qué interesante- dijo sarcásticamente.
-Tus impresiones van a tardar demasiado, acércate un poco.
Ricardo miró de reojo las impresiones y apenas llevaba 10 paginas impresas de sesenta y tantas, se levantó y se sentó de nuevo en el borde de la cama.
-¿Qué piensas hacer?- dijo Ricardo mientras con dos dedos jugaba con el brazo de ella.
Alexandria sonrió:-Que serio te ves, recuerdo cuando apenas llegamos a esta ciudad como llegaste triste por que terminaste con...
-¿Te diste cuenta? Yo siempre traté de disimularlo.
-Si, pero conseguiste trabajo y ahora ya tienes un aspecto mas maduro.
Alexandria le sonrió y este le devolvió la sonrisa.
-¿Cómo te sientes de tus piernas?- preguntó quitando las sabanas y mirando sus delgadas piernas.
-Ya desapareció las sensaciones de todo tipo, pero puedo doblarlas con ayuda sin dolor, inténtalo.
Ricardo tomó los pies de ella con las manos y le flexionó las rodillas hasta el pecho de ella.
-Ya veras que te recuperaras pronto, en serio que si.
-No me gusta hacerme falsas esperanzas.
-La esperanza mi querida amiga, es el recurso mas importante del hombre para seguir adelante- dijo mientras se inclinaba sobre las piernas dobladas de su amiga.
Agarró su cuello y le acomodo el cojín.

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